Noticias [1]: una historia posible [2]

Publicado por Visitante en 18 de Mar de 2003 - 10:26 AM

Noticias [3]

Noche de autos de 17 de marzo de 2003
Una historia posible en la noche del miedo

Una histeria que se corta con un cuchillo, como antes se cortaba la tensión, como ahora no hay manera de andar sin cortar con ese mismo cuchillo no sólo la histeria, si no también el miedo, la rabia, el asco.

Y no el asco de vivir ni la rabia de sentir ni el miedo de morir ni la histeria de la impotencia. El asco de la mentira de la represalia de la amenaza como un juego de respirar no muy hondo para no matar a alguien por asfixia en el otro extremo del mundo, de la conciencia social que parece ser solamente patrimonio de quien nos dé permiso para quejarnos.

Finalmente, como único medio de expresión de nuestros sentimientos sólo nos dejan internet, internet o las barricadas.

Yo aún creo en la palabra. La palabra no como poder sino como opción. Por eso hoy regalo un cuento, es mi arma en este campo de batalla. La rabia y el asco son el mejor remedio para el miedo escénico. Ahí va. Prometo más.


“Una historia posible..

Al principio, como en muchas otras cosas, se oyó una suave música que se elevaba lentamente justo por encima del silencio. Un haz de luz delgada y cortante como un hilo de acero, hería el amplio cielo como un cuchillo.

El resplandor adelantó unas horas el último amanecer, despertando a toda la ciudad como si el mundo sólo fuese, de repente, el atrezzo y la escenografía de algún guionista macabro. La magia del escenario deslumbró a la muchedumbre confundida, pero a ella no. Ya estaba en sobreaviso y sabía que no le iba a gustar lo que iba a pasar.

Cogió el teléfono e hizo una última llamada. Cuando alguien contestó en el otro extremo dijo “Has estado y estas en la vereda de todos mis sueños, pesadilla”, y colgó. Nunca antes le había dirigido así la palabra. Quizás nunca más lo volvería a hacer.

Sobre el cielo de Bagdad ya no era sólo una luz la que se veía quebrar una alba tímida e impotente. Tres estrellas brillaban con luz propia, tres cometas silbaban como los tres timbres que suenan anunciando el principio de la función. Empezaba a llover, o era el cielo que lloraba.

Todo el mundo estaba listo. Los directores del libreto, los secundarios sonriéndose de espaldas al mundo entero. Los actores, nosotros, en primera línea de fuego.

Abrió la ventana, de par en par. Vio como muchos otros habían hecho lo mismo por todo Bagdad. Hasta donde le alcanzaba su vista herida por tres flajelos surcando el cielo, había gente que se miraba a los ojos sin verse pero sabiendo que se miraban. Querían mostrase como escudos humanos de legítimo reconocimiento como daño colateral. Querían mostrarse como las víctimas más dignas del panfleto que el poder había escrito para ellos esa madrugada.

Uno de los tres misiles explosionó a apenas un centenar de metros de su ventana abierta. Y sintiendo el aire y la lluvia y notando el calor del sol, reconoció la vida. Sonrió, y fue lo último que hizo.”
Enlaces
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