GOLDEN
Uno de los dos androides -el más estilizado- cogió el fruto y lo mordió voluptuosamente. Luego se lo dio a probar a su compañero, que se mostró más receloso: el humano les había encomendado muy especialmente la custodia de aquel ejemplar -el último manzano- del Jardín Botánico. Tras aquellos intrascendentes bocados sus registros emocionales se vieron seriamente alterados; hubo que destinarlos a pesadas labores de carga y descarga en la desolada estación de Sunion.
VOLUBLE
"Es una lástima, señorita, que no nos hayamos conocido un poco antes. Hace apenas cinco minutos yo era un tipo encantador", dijo Mr Hyde, hundiendo la navaja en el costado de su víctima.
ARREPIÉNTETE PUES <personname productid="LA HORA ES">LA HORA ES</personname> VENIDA
" Deberías ahorrarme este sufrimiento. Esto, hija mía, me va a doler más a mí que a ti"-dijo Torquemada mirando embelesado el hierro candente.
LOS DESORDENADOS AMORES DEL BIBLIOTECARIO
No tienes, es verdad, las caderas de Ana, su cuerpo exuberante -y peligroso- como una jungla. Tampoco, corazón, los perfectos pezones -inaccesibles ochomiles- de Elena. Nunca podrás competir con Isabel, dulce y estilizada... aburridamente perfecta. Volvería a matar por el pubis -dulce salitre- de Olaia. Lo tenían todo, Úrsula vida mía, menos tu nombre, musical... definitivo.
NÁUFRAGOS
Después de mirar al indígena más detenidamente, a Robinson se le antojó aburrido e indolente. Olvídalo..., le dijo, te llamaré lunes.
DIAGNÓSTICO
Contrajo matrimonio y se fue de vacaciones a Birmania. Allí, puestos a contraer, contrajo la malaria. El forense no supo precisar cuál de las dos afecciones acabó con su vida.
IMPULSIVA
Entre las muchas virtudes de Doña Blanca no figuraba la paciencia: no estaba dispuesta a perdonarle a Paco ese nuevo flirteo.
-Tengo –se dijo, mientras hacía la maleta- ochenta años y toda la vida por delante.
BLADE RUNNER
El replicante se buscó inútilmente el ombligo y lo entendió todo.
MIGRAÑA
-Nunca te pones en mi lugar –le reprochó ella, augurando una ruptura inminente.
Esa misma noche él ocupó su lado de la cama: mientras ella conquistaba su nuca a él le asaltó una horrible jaqueca.