El tren parecía un tsunami. Como por encanto y con gestos casi estudiados, los brazos desenfundaron los móviles y se emperazon a oír "Hola", "Hola", "Hola"...con un susurro suave, acogedor, de bienvenida.
Y la calidez de esas palabras repetidas me envolvió y me hizo pensar en la casualidad de esas llamadas, de esas personas pensando al mismo tiempo en esos viajeros, ya de regreso a casa. Podía observar sus caras, sus gestos, sus expresiones y la vuelta a su sitio de los intercomunicadores.
Fueron sólo unos segundos, pero habían conseguido unirse a sus amados para expresar, casi sin pensar, un "te echo de menos", "pienso en ti", "hasta pronto". ¿Puede haber algo mejor que sentirse querido por alguien?.